
¿Hola?
Como de costumbre nadie contesta. Últimamente me estoy acostumbrando demasiado a hablar solo, conmigo mismo. Un poco harto estoy ya de quejarme de todo y que no lo sepa nadie, que el aire se va a convertir en mi único y fiel amigo. Podría quizás hacerme amigo de algún banco, con el que ir a compartir mis penas y mis lágrimas cada tarde. O también podría buscarme la sombra de un buen árbol, bajo la que abrigarme del abrasador sentimiento de culpa y desasosiego que promete acompañarme el resto de mis días. Quizás algún que otro vaso de whisky en el que ahogar los versos de un puto poeta borracho, con el cerebro desnortado y que a pocas luces se vislumbra su falta de conciencia y sentido común.
¿Hola?
Estoy , solo, muy solo, estoy tan solo que por no contestarme ya el eco no me hace caso. Solo me quedan esas pequeñas brisas de aire que arrastran el aliento de otras muchas almas que en la autocompasión buscan un poco de paz, un poco de tregua, que las guerras del corazón son eternas, y solo las gana aquel que aprende a pedir ayuda.
Sentirse solo depende de la persona de la que se trate puede ser un contratiempo aunque a veces llegamos a puntos de nosotros mismos inesperados y desconocidos. A veces viene bien pedir ayuda cuando no podemos afrontarlo por nuestra cuenta.
ResponderEliminarUn saludo. Cuidate
¿Hola?
ResponderEliminarYo te contesto, yo te ofrezco mi mano: hola.
¿Hola?
Vaya, parece que ni siquiera yo soy capáz de contestar con claridad. Me parece que la ayuda es común: HOLA!
Grita!