
Complicado, intrínseco, despistado, alocado, frío, matemático, sensible, emotivo, reflexivo, maduro, infantil, extraño, iracundo, efusivo, cariñoso, amable, tierno, sociable, tímido, feo, delgado, esmirriado, ruidoso, sigiloso, mentiroso, franco, cobarde, atrevido, loco, irracional, incomprensible, túzaro y testarudo, maníaco, pesado, invisible, confortable, sincero, confidente y confidencial, escurridizo, apasionado, locuaz, interesante, intelectual, aburrido, filosófico, agradable y depresivo. Son pocos del laberinto de cualidades y defectos que tengo. Entre ellos tejen una sinfonía de incomprensiones, incoherencias y excentricidades que conforman y atesoran mi más interna personalidad. Soy una contradicción constante, a ritmo de compás marcado por un allegretto a 130 la corchea sonorizado por un metrónomo inservible. Soy la medianoche y el mediodía, el sol y la luna, soy el verano y el invierno, tu risa y el llanto, el blanco, el negro y toda la gama de grises que se esconden por el medio. Puedo ser la ecuación más irresoluble y la parábola que mas tiende al infinito, que de tanto rozarlo ya somos casi amigos. Infinitamente liosa como la cruzijada de adjetivos que me definen, es mi vida, que a cada paso que doy me sorprende cambiante, inestable, ininterpretable.
ininterpretable.
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