
-El teléfono no volvió a sonar, y no te estoy mintiendo. Estaba esperando desesperado, a que llegara la ocasión, a que el sonido agudo de tres teléfonos al unísono me sacara del profundo sopor que me mantiene aturdido de forma casi constante. No volvió a sonar, no volvieron a llamar, esperaba ansioso esa llamada, puede que nunca hubiese deseado tanto y a la vez tan poco una cosa. Necesitaba esa posibilidad de redimirme de mi error, necesitaba justificar porque no puedo ir, necesito presentar una prueba tangible de mi negativa a la invitación, no quiero parecer grosero, ni mal amigo, no quiero que parezca que no quiero su compañía. Las cosas suceden así, a menudo lo que quieres y lo correcto no coinciden, y en esa situación me encuentro yo ¿Comprendes?
-...-me contestó el aire, hablar solo es algo bueno para salud, solo de vez en cuando.
-Si, supongo que me comprenderás, pues claro en esas me encuentro yo, en el dilema de acudir al evento mas importante de una de mis amistades más importantes y entre realizar lo prometido(comprometido mas que prometido,me comprometí a prestar mi ayuda en el caso de que pudiera prestarla). El caso esta que la situación realmente no me impide ayudar, es el dilema moral entre a quien es menos doloroso fallar y claro ,me encuentro entre la espada y la pared ¿Me entiendes?
-...-El silencio confirmaba en silencio, lo profundo de su comprensión. No hay nadie más sabio que aquel que esta siempre en todas partes,todo lo oye y todo lo sabe, y no presume.
-...Pero ¿de que estaba hablando?¡Ah,sí!...el teléfono no volvió a sonar.
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