Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Castillos


Mis propios sentimientos se convierten en la carcel de mis palabras.Cuando yo soy mi propio enemigo,cuando mis miedos ganan la partida al valor,y no por mi,no por mi tengo que sobrevivir,no soy yo el palacio que amenaza con derrumbarse desde los cimientos.Palacio de morenas paredes,y cristales de esmeralda.La puerta dibuja una sonrisa en la fachada del hermoso y fragil palacio.Todo amenaza con caerse tras el terremoto.Mas estoy yo aqui,para rescatar los pedazos del castillo que queden,para despues reconstruirlo,mas quedará tocada el ala derecha,siempe faltarán esplendidos salones de brillantes cristaleras y ardientes chimeneas,pero no me desanimo,estoy yo aquí para tapar el frío que dejará la ausencia,para dar el calor que no dara más la madera de robles centenarios.Pasará la tormenta,y aunque falle en el intento,de sobrevivir,el palacio quedará en pie.

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