
Ella no cree en las hadas,ni en los cuentos de princesas con final feliz,ella prefiere la vida real,donde los finales amargos permiten apreciar la belleza de los principios.Mira hacia su derecha y contempla un precioso vestido azul,uno de muchos tantos que jamás podrá comprarse.tan siquiera se imagina provandose uno de esos maravillosos vestidos de asas de colores brillantes que reluzcan bajo la luz de las farolas al anochecer,a su derecha unos preciosos zapatos negros.La vida es cruel piensa a menudo.En sus peores pesadillas se le aparecen carteras rebosantes de billetes rosados dorados y verdes...al despertar la realidad de la pobreza golpea en lo mas profundo del orgullo,un orgullo dificil de mantener a los ojos de una sociedad donde todo reconocimiento es deribado de bienes materiales.De pequeña nunca le contaron cuentos de princesas hermosas que están enamoradas de atractivos principes,sus padres siempre le contaron historias de como luchaban día a día para poder traer la comida a casa,siempre le contaron la realidad,desde pequeña la mentalizaron de que era pobre de que nada tiene ni nada tendría.La lluvia arrecía fuera de las galerías,le encanta pasearse por las tiendas mas caras,y soñar como sería su vida si viviese en un lujoso barrio de la ciudad o si sus padres fueran grandes empresarios,que tienen una casa en la costa para ir a pasar el verano.Le encanta imaginar que viste ropas nuevas una vez al mes y que puede permitirse los libros del colegio y que no tiene que utilizar los desgastados ejemplares de asociaciones benéficas o de la biblioteca.Le gusta fantasear como sería su vida con dinero,mas hay algo que empaña esa supuesta perfección,algo que deja entrever que la felicidad que da el dinero no llena tanto como la de los sentimientos,una felicidad vacía tan intensa como fugaz.Y de repente siente asco por el dinero,siente rabia por todos aquellos que tienen vestidos precioso y zapatos brillantes,rabia por todos aquellos que malgastan el dinero en objetos que no necesitan y en ropas que ni siquiera le gustan,y a los niños que sus padres les cuentan historias de princesas encerradas,de principes magnificos que matan dragones enormes y terroríficos.Ella es feliz con su cartera vacía,sus pantalones viejos y sus zapatos prestados,ella es feliz con su vida,una vida donde el mas pequeño detalle cobra la mayor importancia.
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