
Las gotas te lluvia golpean salvajemente las ventas de la galería,el viento agita los arboles del cercano bosque,en la casa se respira una cierta intranquilidad,los truenos iluminan el oscuro valle que se ve desde la ventana de la cocina y la habitación de los ancianos.Un fuego casi extinguido arde en la vieja y desgastada chimenea,aportando algo de calor a la estancia y algo de calidez.Las paredes son blancas,los muebles son blancos.Blancas son las ventanas y las puertas,las duchas,bañeras,sábanas,la vajilla y la cocina.Un blanco que tiende al marfil con el paso de los años,la pintura humedecida deja entrever el cemento y las oquedades de las paredes por las que se cuela el frío.Blanca son las tejas del viejo tejado,por donde se cuela el frío la humedad y el agua a ratos,la casa es un autentico antro,pero sus habitantes se resisten a abandonarla,por amor.Amor a lo inexplicable y fruto de lo irracional,miedo a perder los recuerdos de toda una vida,como dejan adivinar las numerosas fotos colgadas en las paredes del salón y las habitaciones,miedo a reconocer el paso del tiempo y la duración limitada de las cosas.El carcomido parque deja entrever algunas plantas que emergen entre las uniones de las tablas,numerosas ventanas carecen de cristales y mas de una ha perdido una bisagra.El sonido de los godnes de la puerta principal retumban por toda la casa y se oye a metros de distancia en el viejo y descuidado jardín,donde madreselvas,buganvillas y jazmines invaden los muros y los troncos de los castaños que marcan el limite norte de la huerta y crecen por encima de los antiguos rosales,deborando el espacio ocupado por las peonías,hibiscos y geranios.Nada puede al paso del tiempo,aquello que un día brilló por su esplendor y belleza es hoy pasto de la ruina y el abandono.La casa,mansión,que relucía en lo alto de la colina, con sus paredes blancas, y la piedra de las cornisas y dinteles,las nobles columnas de los numerosos porches y terrazas,la casa de enormes ventanales y floridos balcones,esa mansión de enorme y colorido jardín brilla hoy por su profunda decadencia,donde antes olía a incienso y flores ahora huele a humedad,suciedad,moho.Donde antes colgaban coloridos cuadros y ricos tapices,ahora cuelgan viejas y descoloridas fotos,rastro de una antigua y perdida nobleza,quizás un titulo nobiliario al que el dinero abandonó.Las habitaciones ocupados antes por muebles chinos,de maderas nobles,escritorios de caoba camas hechas de castaño y roble,y suelo de brillante y rojo cedro están ocupadas ahora por cutres muebles de contrachapado blanco y por un suelo desgastado por la falta de enceramiento y el descuidado de los años.La cocina de hierro,noble y enorme que ocupa la repisa central de la "lareira",está ahora sucia y oxidada y un olor desagradable denota la falta de uso continuada.El salón que tiene vistas al florido jardín con un bosque de fresnos,robles y castaños,donde residía el tapiz mas grande que jamás se ha visto, una mesa enorme con labrados en las patas dignas de la casa real,candelabros de oro y lamparas del mas puro y encerado bronce iluminaban una estancia ocupada por unos raídos sofás y una vieja televisión que emite un débil sonido ,sonido que anuncia que pronto dejará de funcionar.La estupidez reside en las cabezas de aquellos que se niegan a aceptar el paso del tiempo,el honor y la nobleza perdida.El delirio de unas mentes corruptas por los protocolos de palacio impide ver que el palacio se cae en pedazos que nada queda del esplendor de los tiempos pasados,en las que las cenas y bailes de salón se convertían en rutina.Rastro de una antigua y perdida nobleza,quizás un titulo nobiliario al que el dinero abandonó.
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