
El sol se cuela entre las rendijas de la persiana,iluminando la amplia habitación,abre los ojos,ojos del color del mar,mirarse en ellos es nadar en un océano de pureza e inocencia.A su derecha observa el desordenado escritorio,y girando la cabeza perezosamente ve el armario,donde la puerta entreabierta deja observar el enorme desorden que se cierne en los estantes. y como la ropa semeja el caos después de una batalla.Las sábanas acarician su piel,nunca su tacto le había parecido tan suave,no tiene porque ir a trabajar,las cosas empieza a cobrar sentido ahora para él.Se queda mirando fijamente al techo blanco, donde una disimulada sonrisa se dibuja del reflejo del sol en la alunada superficie del flexo de su caótico escritorio.Acaba de despertarse de un profundo y largo sueño,se siente pensativo,nunca antes se había parado a pensar¿cuantas personas dormirán con la persiana entreabierta?¿Cuantas personas dormirán con la persiana bajada?¿Cuantas personas tendrán el suelo azul en sus habitaciones?.La vida ha sabido darle grandes reveses y privarle de enormes alegrías,pero ha podido premiarle con maravillosas virtudes y con estupendos amigos.Sentirse afortunado no es una sensación que se tenga todos los días,el ruido de la persiana al subir lo saca de sus cabilaciones mientras el sol calienta sus entumecidos brazos.La distancia entre su habitación y la cocina era un puente que atravesaba la planta superior y que daba luz así al recibidor principal,unas escaleras y pasar la entrada.El día no se presenta animado,ni especialmente alegre.Mientras sale al balcón vislumbra el mar a lo lejos y enormes extensiones de verdes árboles ininterrumpidas.El viento azota su alborotado cabello y agita su camiseta poniendole la piel de gallina.La vida le sonreia ese día,nada podía salir mal,pero no hay alegría en sus ojos,no hay consuelo en su mirada, ni paz en su corazón,el pensamiento atormenta al hombre,cuanta mas es la inteligencia,mas es la pesadumbre de las cavilaciones que lleva a cabo.La felicidad no es inalcanzable,pero tampoco un premio fácil de conseguir.Sale del balcón,y cierra la puerta tras de si,el viento arroja una maceta estrellando la brillante cerámica contra el suelo,una lágrima se suicida mejilla abajo.Cuan grande es el sufrimiento del hombre que no puede sonreir en los buenos momentos,cuan grande es el tormento que corroe las entrañas de su ser.Cierra la puerta tras de sí y vuelve a su habitacón,baja la persiana,ya no le importa quien duerme con la persiana subida ni con la persiana bajada ni quien tiene el suelo azul,rojo o amarillo,solo le importa conseguir paz,y sosiego para sus pensamientos.Se esconde deajo de las sábanas mientras deja escapar un sollozo de amargura.La vida no es fácil y menos si no todas las personas son tratadas por igual.Sus parpados se cierran ocultando sus ojos de agua marino.Mirar sus ojos es nadar en un mar de sufrimiento,ojos de brillo apagao y humedecida opacidad,mirar sus ojos es no sentir nada
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