Nunca tuvimos nada que perder, y ahora nuestros besos y abrazos se pierden en el viento. Las puertas del infierno se han abierto, el averno está preparado para recibirnos con los mismos brazos abiertos de los que te escapaste. El inframundo se viste de luto por la muerte de las partes más rotas de nuestras almas ,corrompidas por el paso del tiempo, y mientras el ambiente fúnebre se instala en las entrañas de la tierras se escapan en el tiempo todos los abrazos rotos que nunca nos dimos. Amanecen ahora las caricias cargadas de cinismo e hipocresía que debieron acompañar al puñal de mezquindad que decidiste clavar en mi autoestima y dignidad.
Tus tramas,tu enajenación, tu veneno se pueden enterrar en los fuegos del tártaro mientras tu demencia parece encontrarse atrapada en un laberinto sin salida. El callejón de la amargura no tiene salida tampoco,y gracias a ti le hacen compañía la paranoia, el desdén, la indiferencia y la doble moral.
Quizás haya llegado tu hora, deberías resignarte a vivir en vida las torturas que supuestamente a los demás nos deparará la muerte. Tus mentiras y desvergüenzas corren de la mano de la maldad, mientras con una involuntaria sonrisa torcida apruebas tus más viles acciones. Quizás creas que alguien podrá perdonarte algún día pero nos condenas a vivir con el rencor en nuestros corazones.
Ojalá el viento me traiga de vuelta los abrazos que un día me robó, y este rencor, este rencor...¡Qué se lo lleve!
Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.
miércoles, 12 de enero de 2011
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