Podría pintar un cuadro lleno de nuncas donde el límite de la palabra lo dibujasen miles de siempres. Tratando de luchar contra los designios de la eternidad hemos inventado dos palabras que para mí ya no significan nada. Siempre, nunca, todo aquello que quieran decir podemos olvidarlo para siempre. ¿Qué contradicción no?
¿Quién es capaz de olvidar para "siempre"? Todo aquello que nos pasa se adhiere con agujas a lo más profundo y recóndito de nuestro subconsciente, podremos querer olvidarlo todo, y no recordarlo "nunca", destrozar los hilos que tejen nuestra memoria, nuestras vivencias y sentimientos. ¿Cómo atreverse a olvidar aquello que nos ha pasado? Olvidar es perderse a uno mismo, dejar atrás las decisiones que marcan la fina línea entre futuro, presente y pasado. Olvidar es corromper la esencia, el ser. Nuestros recuerdos alcanzan el infinito con sus finas manos de luz y oscuridad, con su ser abstracto, incorpóreo e inmaterial. Siempre y nunca son dos palabras sin sentido que la humanidad a inventado para poder elegir el momento adecuado para mentirse a sí mismo.
Te querré por siempre.
Estaré siempre a tu lado.
Siempre te diré la verdad.
Nunca te ocultaré nada.
Siempre a su servicio.
Nunca te olvidaré.
Nunca, nunca,siempre,nunca,siempre,nunca,siempre,siempre,siempre,nunca,nunca,siempre... Las mayores mentiras de la humanidad se esconden bajo grandes promesas, eufemismos, tabús o grandes silencios.
¿ Ha la locura consumido la razón de nuestra sociedad, que en los albores del mayor declive de la escasa brújula moral que algún día ha tenido, que camufla sus más groseras mentiras bajo aparentes marcas de categorismo ?¿Qué a sido de la verdad pura, de la sinceridad?
Puede que haya hipocresía y contradicción en lo que voy a decir, aunque al fin y al cabo sean la esencia del ser humano, pero por mucho que semeje haber desaparecido del mundo, nunca me cansaré de buscar la verdad.

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