Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Sueños.

Forzamos un mundo que no tenemos, nos hemos vuelto amos de un mundo desposeído, hundido en los infiernos del delirio humano. Nos esforzamos por ver la realidad de modo contrario a como es, le vemos como inherentes las cualidades de nuestras más irrealizables fantasías. Queremos besos, caricias y sonrisas de película, buscamos los amaneceres que una hermosa foto nos muestra, buscamos retroceder al tiempo en el que fue sacada, y detenernos en ese instante, como queriendo transformar nuestra vida en la misma fotografía, estática, inmóvil, inmutable. Necesitamos un mundo diferente al que tenemos, y cuánto más nos esforzamos por tener un mundo de película, más irreal nos parece lo que nos rodea y aún cuando sabemos que debemos posar los pies en la tierra, decidimos volar a mil metros sobre el cielo, alcanzar el infinito con nuestras manos y quedarnos en la nada y serlo todo para siempre.
Vienen a mis sueños imágenes de gente observando el horizonte, con la mirada perdida en dimensiones paralelas, alejadas e inaccesibles. Personas que quizás desean ver cumplidos unos sueños, que mañana se olvidarán que han tenido. Una y otra vez, volvemos a perder el rumbo, los puntos cardinales de nuestro camino y nos dejamos zarandear a la deriva por las imágenes oníricas que acuden a nuestras pupilas mientras comemos, caminamos por la calle o leemos un libro.
Nos hemos quedados atrapados en una fotografía vieja, quizás encarcelados en la proyección de una película antigua, sin pasado, presente ni futuro, inmersos en el mismo instante sin movimiento, donde el único tiempo que tenemos, son nuestros
sueños.

1 comentario:

  1. Una hermosa reflexión.

    Me has hecho recordar un cortometraje que vi y te lo dejo aquí, por si gustas pasar y echarle un vistazo. A mí me parece genial, al igual que lo que has escrito.

    Un saludo sincero...

    Sueños
    En: http://www.youtube.com/watch?v=0udJVDyC0M4

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