Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

lunes, 17 de enero de 2011

Laberinto


Vivo encerrado en mi soledad,
añicos de lo que un día fui.
El sol me oculta los días
y me roba los sueños sin piedad.


Cada momento es el último,
y cada fin es el primero de todos los fines, 
perdidos entre las agujas del desierto,
en el último perecer súbito.


Tumba de cristales de aurora,
lágrimas, llantos y risas usurpados,
por el fin de este nuevo amanecer.


Carátula de lo que otrora
día a día se consumió, condenado
en el laberinto de otro mundo a dejar de ser.

Fdo: El tiempo.

2 comentarios:

  1. Qué canalla el tiempo. Siempre quejándose. A destiempo. Llega tarde a sus citas. Y encima se lamenta.

    ResponderEliminar
  2. Me encanta el blog, es muy bonito♥
    y esta entrada me gusta mucho,
    ´gracias por pasarte por mi blog:)
    Te sigo^^!

    ResponderEliminar