Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

domingo, 17 de enero de 2010

Destino


La pieza suena, y las notas resuenan en cada uno e los rincones de la casa vacía, como un agujero en el corazón más sensible. Cada uno de los acordes resuena,retumba, dentro de mis entrañas, que como una caja de resonancia viibra al son de la música, yo, como un mísero objeto. Qué cínico es el destino, mezquino e imprevisible, presente en todo y a la vez inexistente.

Las piedras del pasado
pesadas pesan en el alma,
pesas de plomo pétreo
que destrozan mi poca calma.

Luces del futuro, apagadas
espejos de mi esencia translúcidos,
piedras preciosas, diamantes
de carbón ennegrecido.

Corazón de mármol puro,
corroído por zumo de limón,
tú eres mi ácido cítrico,
mi verdugo, mi perdición.

Corazón de plomo derretido
al fuego del dolor, de la tortura,
de piedra dura, indestructible,
insensible, lleno de amargura.

La libertad, en mis venas atrapada,
clama venganza por los siglos de atadura,
pesan mas los cabos que la vida,
pesa mas el pasado, que la felicidad futura,

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