Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Oro y plata


Me gustaría poder prometerte que jamás volverá a llover, que el sol nunca dejará de alumbrar nuestras vidas, que desaparecerán los jueves y que el 25 de diciembre no será navidad. Me gustaría prometerte que el cielo existe, y que los lunes a media tarde nunca mas tendrás la sensación de que te queda una agotadora semana por delante. Te juraría que nunca más tendremos motivos para llorar, que nunca se acabará tu serie favorita, que el mundo será un poco mas justo, y que todos los domingos de madrugada caerán billetes de 500€. Podría asegurarte y comprometerme a cumplir cada uno de tus lujosos caprichos, y pararme a satisfacer tus necesidades por encima de las mías, incluso, podría colorear el cielo a medianoche solo para que podamos encontrarnos a escondidas, entre preciosos amaneceres de lunas plateadas, podría construir una escalera al cielo, y sellar las puertas del infierno. Me gustaría poder regalarte sonrisas de oro, pero hoy, solo me quedan de plata.

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