Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.
Continuación

No se como continuar esta historia, estoy realmente desconcertado ¿Qué vendrá después? No quisiera marcar un punto y aparte, y un punto y seguido es cruel. Una simple coma me parece innecesaria. Mas soy incapaz de seguir este ritmo, esta frenesí de endulzada locura que se cierne contra las paredes de mi corazón, dulce veneno camuflado, que se cuela en mis venas entre sonrisas, tristezas y alegrías. En este caos de alegorías desinteresadas e inherentes simpatías mis sentimientos danzan a la deriva entre arsénico amoroso y benceno solaz. El estado es embriagador, la autoestima se dispara, pero toda la magia se rompe en el mágico momento en el que cruzo un espejo. Mi autoestima se cae por los suelos, toda sensación de dulzura o de autosatisfacción se esfuma con los rayos de luz que desaparecen al apagar la luz. Es el reflejo de la cruda realidad, soñar es mucho mas fácil. Siempre que estés tú para endulzar mis sueños, pero no puedo evitar que cada mañana al mirarme en el espejo, mi reflejo me devuelva una simple imagen, que en su sencillez esconde frivolidad, superficialidad y un complejo de incomprensión arrastrado por el paso del tiempo. Si me miro en el espejo, no puedo evitar asumir que no serás mas que un fugaz sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario