Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.
jueves, 3 de febrero de 2011
Salvar.
Vuelvo a caer, vuelvo al abismo eterno de cada noche azul. Mis sentimientos se hunden en la inconsciencia y mi ser, naufraga en la inexistencia. Vuelvo a otear un horizonte negro, cargado de nubes negras y de relámpagos que rompen el silencio de mi ausencia. Se que me está esperando, a la vuelta de la esquina, en cada rincón. El olvido me quiere tanto como me detesta, y cada nueva elegía que brota de mis ojos se transforma en una bagatella de color al abandonarme. Parece no tener fin esta caída en picado, este zozobra en el mar de la nada. No hay tiempo, no hay momentos, todo parece haberse desvanecido, no tengo manos, no tengo pies, no tengo piernas ni brazos, me falta la cabeza y el corazón. Yo mismo me he desvanecido permaneciendo en una paradoja de consciencia inexistente. Todos los caminos son el mismo camino, cada palabra y cada comienzo confluyen en el mismo fin, cuya llegada se prolonga en el no tiempo a la vez que amenaza con llegar a cada no momento.
Te necesito, aquí, ahora, en este momento, necesito que alguien me rodee con sus brazos y detenga esta caída. Necesito que alguien detenga este infierno de hielo que aflora en mi interior. Quiero dejar de ver el final de cada instante antes de que éste mismo comience. Todo se desvaneció, no obstante nada se desvaneció conmigo, y estoy solo en medio de la llanura blanca del olvido. Soy un 0 en la historia del tiempo, un tiempo que te ha hecho llegar tarde y que nada pueda salvarme de este desprendimiento en el rascacielos de la memoria. Nada puede salrvarme. Yo no puedo salvarme. Tú no puedes salvarme.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario