Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

martes, 8 de febrero de 2011

Quien

Pero ¿Qué locura es esta?. En que mundo vivimos. Parecemos sumirnos en un mundo de odio y autodestrucción. No toleramos lo diferente, y no obstante somos un ser indiferente, pasivo, inactivo. ¿Qué hemos hecho con nuestras vida? ¿En qué nos hemos convertido?. Nada parece tener respuesta, y algunos, consumidos por las deudas económicas y emocionales regresan a mentalidades obsoletas, casposas, excesivamente tradicionales, que acaban por imponerse sobre el raciocinio y la lógica.
Todo parece haberse vuelto del revés, nada tiene sentido. Color de piel, gustos y aficiones, estatura, sexo, sexualidad, simples rasgos, simples características se han convertido en etiquetas inalienables, intransferibles, inevitables. Que el mundo vuelva a donde estaba, que se pare, ¡Me quiero bajar! Parece imposible volver a estas alturas al punto de partida, pero nada es imposible, o eso dicen los que nos han traído hasta aquí. Quién sabe.

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