Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

domingo, 13 de febrero de 2011

Puertas.

Deja que esa lágrima caiga, no permitas que el frío de tus pensamientos congele también tu corazón.
Tu mirada habla por ti, tienes la mirada de alguien que lo ha tenido todo y no ha sentido nada, que posee un mundo lleno de objetos vacíos de emoción, cariño, orgullo y sensación. Tus ojos hablan de alguien que no ha perdido nada porque nunca tuvo algo que perder, de quien lo ha sentido todo, el miedo a quedarse solo, la desesperación de estarlo, la euforia del momento, la depresión que deja su ausencia, el temor al eterno nada, la alegría de quien ve cumplido un sueño, la decepción que produce la ausencia de metas, objetivos, anhelos, añoranzas. Tus gestos exclaman que temes quedarte sin recuerdos, que las imágenes de tu vida se pierdan en tu soledad, que todas tus memorias se deslicen entre las ranuras de este eufemismo que llamamos tiempo. Cada hora, minuto segundo nace predestinado a morir, y a la muerte le llamamos tiempo, lo acumulamos a la lista de eufemismos, de protocolo barato y ausente, que crea vidas como la tuya. ¿Qué significado tienen ahora las cosas? ¿Qué significado puede tener recuperar todo lo perdido si se puede volver a desvanecer?
El vacío de tu mirada es inconmensurable, la ausencia de tu presencia es estremecedora, atroz, vasta, inefable. Vives en un mundo paralelo a los demás, deseando cruzar la puerta de vuelta al otro lado. Pero inevitablemente,o no, todo se ha desvanecido, y tu ahora eres diferente, indecente, no admitido, expulsado de este círculo social vicioso. 
Es difícil recuperar una mirada que no demuestre que en pocos años de vida se ha sufrido miles de vidas enteras, es imposible reparar las horas de vigilia, de desgarro y desasosiego. ¿Quién puede devolverle la vida al tiempo?
¿A caso alguien puede recuperar todas las horas, todos los días, y minutos perdidos que vuestra incompetencia y cerrazón ha causado?
Puede que tus ojos lo digan todo de ti, que todo tu universo confluya en el centro de tu mirada, pero el resto del mundo, seguirá sin ver nada. No quieren, no quieren abrir la puerta que nos echó al otro lado.

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