Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

domingo, 6 de febrero de 2011

Quizás

Quieres hacerlo y no puedes, le temes más al dolor que a la muerte. Tú cobardía recubre cada poro de tu piel. Con una mano sujetas el cuchillo que te acercaría a la paz eterna, y en la otra la voluntad que te aferra a la amargura que algunos pueden llamar vida. El abismo, el cielo, el mundo se cierne sobre ti, el peso de todas las cosas reposa sobre tus hombros, lo tienes todo y no tienes nada. Te sientes solo de día y de noche, cada atardecer, cada mañana...
Te miras al espejo, quisieras romperlo pero de nuevo el miedo al dolor es mayor que el asco que te tienes. Los complejos consumen tu vida, todo atisbo de esperanza que una mente/corazón pueda albergar, no te dejan vivir, no te dejan respirar sin sentir inferioridad en cada resquicio de tu ser. Quisieras hacerlo y no puedes, cada día volverás a preguntarte porque no tuviste valor para hacerlo, por qué te dejaste llevar por la esperanza de que algo pudiese ir mejor. 
Las cosas pasan, suceden, y nada puede cambiarlo, quizás sea mejor agarrar el mañana con las dos manos y soltar el cuchillo. Pero solo quizás.

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