Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Estaciones





Cuélgame el invierno a la espalda, que me llevo las blancas nevadas y el gélido aire, para que el único frío que puedas sentir, sea el de mi propia respiración. Déjame guardar la primavera en el bolsillo, guardar las alegres flores y el verdor de los prados bajo la luz del sol, para que lo único que pueda deslumbrarme sea el brillo de tus ojos.

1 comentario: