Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.
domingo, 3 de octubre de 2010
Cerca.
Quiero estar contigo, quiero sentirte cerca, muy cerca de mi. He creado un mundo, un mundo para mi solo, un mundo perfecto, de aguas cristalizas, de amaneceres dónde el sol es rojo y las nubes, de color carmesí. Me imagino a diario un lugar donde los árboles crezcan al son de agradables melodías, tejidas al ritmo de una suave brisa marina, que provenga de un azul y extenso mar. Cada noche, con cada hora de sueño, alimento una utopía hiriente, sangrante y latente. Por mucho que me imagine un mundo sin fallos, sin fisuras, todo falta. Me siento a esperar que el vacío desaparezca, y no encuentro consuelo en el silencio de las horas. Mi imaginación es un mundo de perfección lleno de defectos, lleno de pequeñas imperfecciones que con mi enajenación existencial tapo sin mirar. Mientras pasan las estaciones sigo esperando a que mi mundo se haga perfecto de verdad. En realidad yo no necesito un mundo propio, yo lo único que quiero, es estar cerca de ti.
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