Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

domingo, 22 de agosto de 2010

Veneno.


Aquí y ahora, es el momento de dar el toque final. Tú y yo estamos destinados a destrozarnos, a hundirnos,a hacernos daño. A recoger nuestros pedazos y volver a ensamblar la armadura que volveremos a destrozar. La sola existencia de uno daña al otro, esta espiral de destrucción acabará por consumir hasta nuestro último aliento. El deseo, la locura, y quizás la lujuria nos han invitado a entrar por la puerta grande de la devastación, para acto seguido encerrarnos bajo llave y no dejarnos escapas jamás. Tú y yo estamos condenados a sufrirnos, odiarnos y destrozarnos. Tenemos el alma envenenada, envenenada de dolor, sufrimiento, angustia y engaño. Tenemos veneno en la mente, en el corazón. Tenemos nuestra vida envenenada, envenenada de este dolor. El sufrimiento es nuestra droga y cada vez somos mas drogadictos de nuestra propia destrucción. Hemos olvidado como suena nuestra propia risa, como se tensan los músculos de nuestra cara al sonreir, y aún así, Tú y yo seguimos viviendo presa de la adicción, del rencor y del envenenamiento.
Quizás ha llegado la hora de finalizar con esta locura, de rematar esta demencia. No seré yo quien apriete el gatillo. Simplemente me he desecho de la ponzoña que llevaba dentro. Ha llegado la hora de vivir en paz entre los dos. Ha llegado la hora de perdonarnos, de perdonarse.

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