Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

domingo, 15 de agosto de 2010

A de Locura


Nunca se sabe cuando pasará. Nunca estamos preparados, y cada vez siempre pensamos que será la última. Nunca estamos preparados, pasamos la mayoría del tiempo entrenándonos a
nosotros mismos para no caer en las redes de lo desconocido. Una mirada, una palabra, a lo mejor tan solo una presencia bastan para alterar todo lo establecido, para provocar que se remuevan los mismísimos infiernos y la tierra sufra un temblor del que nadie parezca haberse percatado. En ese momento el olvido hace gala de persona non grata y se lleva por delante: constancia, voluntad y fortaleza, dejando las defensas bajo cero. Nunca recordaremos el dolor o el desasosiego que esto pueda habernos provocado, quizás retengamos una pequeña noción de la desesperanza que se ha posado en nuestros corazones. ¿Merece entonces la pena?.
Puedes volar sin dejar de pisar el suelo, sentir tu interior dar vueltas, subir tus sentimientos a una montaña rusa, o a la caída libre. Creerse dios y satanás al mismo tiempo, creer que todo es posible, y que todo aquello que nunca nos ha costado esfuerzo se vuelva prácticamente inalcanzable. Que la más mínima palabra alegre tu día y que todo aquello que te impedía ser feliz se vuelva invisible.
¿Merece entonces la pena?
Serán tuyas noches de llanto sin fin, dolores de pecho indescriptibles. Podrás sentir el peso del mismo cielo sobre tus hombros, y perderás toda noción de tu sonrisa.
Pero después de un largo túnel vuelve otra vez la luz, y un pequeño ser llamado olvido volverá a llamar a nuestras puertas para proporcionarnos las riendas de nuestras propias vidas de nuevo.
Por eso siempre merecerá la pena.

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