Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

viernes, 30 de julio de 2010

Arde


Quédate, abrázame aunque solo sea un segundo. Quédate mientras me consumo entre las cenizas de mi fracaso, del hundimiento de todo lo logrado. Quédate un segundo, arráncame el corazón y quítame la respiración, proporcionáme el calor de tu cuerpo, y en tan solo un segundo, transpórtame a un mundo del que no quiera volver, llévame contigo, aléjame de todo este dolor. Quédate a ver como ardo entre las llamas de la envidia y el rencor, mientras su lujuria arranca mis entrañas, quédate, contempla como me destruyo, y desaparezco de tu mundo para siempre. Estás a tiempo, miénteme y dime que me quieres,así podré fingir que todo está bien y que me gusta como duele tu mentira,como inunda mi interior de una cálida sensación.Amor. Llévame contigo. Vayámonos muy lejos de aquí, a unos centímetros de la tierra. Húndete conmigo en lo más profundo de mi imaginación, húndete o consúmete. Consúmete conmigo.

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