Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

viernes, 17 de mayo de 2013

Otros.

Y quizás si hubiésemos sido otros, personas distintas, en otro lugar y en otro tiempo, el mismo cuerpo con distinta mente. El entendimiento mas básico se hacía imposible entre los ríos de melancolía y las lagunas de la memoria. Yo queriendo olvidarte y tú olvidándome sin quererlo.
Quizás si hubiésemos vivido otras vidas quizás si hubiéramos buscado las respuesta en otro sitio, quizás si hubiéramos cambiado las preguntas. No quisiste verlo y yo lo vi sin haberlo querido:
Que éramos como el fuego y el agua, como el frío y calor, como el día y la noche, como la tormenta y la calma. Uno no existe sin el otro, y sin embargo no es posible que ambos se den al mismo tiempo, si chocan se destruyen, si se alejan, si se separan, pierden el significado. Así somos tú y yo , necesitándonos, requiriendo la existencia del otro, ansiando su encuentro y temiéndolo por igual.
El miedo nos consumió en su llama sin dejar apenas un ligero rastro de ceniza, una pequeña seña de que habíamos estado juntos, encontrándonos en el sinsentido, en la nada y en el todo, disfrutando de una compañía tan antagónica como necesaria. Estuvimos tú y yo, en el mismo lugar y al mismo tiempo y eso, nos destruyó, nos quemó por fuera y nos congeló por dentro, la luz del exterior no pudo desplazar la oscuridad de nuestro interior y así todo lo que sentíamos se disipó en el aire, se lo llevaron las ráfagas de viento , y las agujas de un reloj viejo y gastado. Fue tarde cuando nos dimos cuenta, yo lo entendí sin querer, y tú nunca quisiste entenderlo.
El fuego y el hielo, la llama y la escarcha, la causa y el efecto,yo sin darme cuenta, y tú consumiéndote conmigo.

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