Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Rescátame.

Araña al aire una última sonrisa, no dejes que la desesperación me domine, se ha apoderado de mi, me atenaza, detiene las palabras en mi garganta, no puedo pedir ayuda. Rescátame, rodéame con tus brazos, prótegeme de acostumbrarme a esta soledad doliente, a esta enfermiza esencia ermitaña, páramo de un sol poniente, agonizante y distante.
No dejes que los años me rodeen con su peso y tenacidad, no dejes que me convierta en la sombra de lo que ya he dejado de ser. 
Rescátame, tiéndeme la mano, sujeta mi dolor fuerte, no lo dejes escapar, y quédate junto a mí para que nunca vuelva. Araña al aire una última sonrisa, que mantenga con vida esta parte de mi que hace tiempo que se muere. Réscatame, o llévame al infierno contigo, pero no me dejes solo.

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