Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Escondidos.

Quisiéramos no estar a la sombra de nuestros fracasos,no tener que cargar con ellos hasta un punto en el que la carga sea tan pesada que nos veamos obligados a soltar lastre de nuestras emociones, dejando junto con los malos recuerdos una recóndita y pequeña parte de nosotros, transformándonos en la imagen de un nuevo ser. Uno nuevo e irreconocible , con nuevas y desconocidas emociones, sin pena, sin culpa, sin cargar con la maldición un mal que solo se padece a ojos ajenos.
Vergüenza. Nuestros propios sentimientos se esconden de nosotros , se condensan en un abismo infinitamente pequeño, nos dejan vacíos, tristes, banalmente desposeídos de unas emociones maldecidas que odiamos tanto como las extrañamos cuando se van.
Se esconden mientras pueden, mientras el descontrol y el caos no se apoderan de nosotros haciendo aflorar al exterior sensaciones olvidadas, prohibidas , condenadas, reprimidas, y a la vez intensas, desbordantes, estimulantes, paralizantes, embargantes, incontrolables, haciendo salir al exterior partes desconocidas de nosotros mismos , o partes que conocemos y nos han hecho no querer conocer.

Sus labios se juntaron en un cálido y húmedo beso. Pero no era un simple beso, no era un beso como el de los demás , era un beso cargado de culpa, vergüenza y miedo al oscuro desconocido, a lo que puede venir y a una reacción en cadena incontrolable, colateral a uno de los sucesos más inevitables de sus vidas. No era un beso corriente , era un beso furtivo, robado a la sombra del tiempo que no pueden compartir juntos a la luz de un sol que parece quemar casi más por dentro que por fuera. Era un beso desafiante y lleno de sentimiento y emoción, una declaración de intenciones , una puerta abierta que jamas se volverá a cerrar.
Al calor de ese beso prohibido descubrieron que no eran tan malos, que no hay oscuridad en su luz multicolor, que las palabras alegres y la diferencia los enriquecen más de la cuenta. A la luz de ese beso empezaron a liberarse de la culpa y el miedo ( el pánico y la vergüenza vendrían para irse más adelante). Después de que los sentimientos ocultos emergieran irreversiblemente a la superficie descubrieron que de todos los fracasos que creían cargar a sus espaldas, el único real era no haberse aceptado a ellos mismos completamente tal y como eran : dos cuerpos mundanos dominados por un loco corazón. Como todos y cada uno de los demás. Porque quizás podían parecer distintos, pero no lo eran.

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