Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Conflictos.

Esencia suficiente para iniciar una guerra entre nosotros, eligiendo que parte de nuestro pasado dejar atrás y a que pedazos de nuestro futuro nos negamos a renunciar. Somos un complejo de contradicciones, conflictos internos, un caos constante, fluído, inestable.  Cada parte de nuestro interior vive en continua confrontación. 
Razón, sentimiento, impulso, recapacitar, analizar, actuar, dejarse llevar, planear, interés, egoísmo, altruismo, generosidad, marcharse, quedarse, pasar página, recordar, amar, odiar, avanzar, estancarse.
A pesar de cada una de las luchas que inicié dentro de mí por tu culpa, a pesar de todo el tiempo que ha pasado entre nosotros, de todos esos segundos que no han conseguido borrar ni un ápice tu traición de lo más profundo de mi corazón, a pesar de cada uno de esos días que no han logrado difuminar el tacto de tus caricias, besos y abrazos, a pesar de todos los esfuerzos echos por olvidarte, he continuado en una escalada hacia mi propia destrucción, sin pausa ni compasión.
A pesar de cada una de las batallas libradas en la soledad de mi habitación, no consigo olvidar que cuando te pedí sujetar mi mano más fuerte para no caer en un profundo abismo, tú me la soltaste dejándome caer.
Fue duro el golpe, y larga la caída, casi imposible la recuperación. 
Sin embargo he conseguido reconstruir poco a poco los pedazos de mi propio paraíso,en el sopla el viento de la soledad y una tormenta de amargos recuerdos puede ocultar momentáneamente el cieloy puede llover resentimiento cuanto quiera,pero a pesar de todo eso nada puede hacerme dejar de esperar, de continuar esperando alguien a quien ofrecerle mi mano, para que la sujete fuerte,  que nos sujete y no nos deje caer.

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