Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

jueves, 25 de octubre de 2012

Más.

Quisiera que viviéramos atrapados en otro tiempo, uno más lento, más transigente, menos severo. Me gustaría hacer girar el centro de nuestro universo, deshacernos de lo estático, continuar cambiando cada día. Quisiera perderme en el hueco que deja atrás cada segundo y cada hora, quisiera perderme en los recovecos del tiempo, perderme en paraísos inhabitados, idilios sin nombre ni fecha de caducidad en los que creer que todo aquello que soñamos es mínimamente posible, y sin embargo aquí estamos, corriendo acelerados para que las agujas del reloj no entierren a pedazos los recuerdos, la experiencia y los errores que dicen quienes somos.
Sobrevolamos nuestra propia conciencia con la esperanza de no ser tan malas personas como parecemos, de guardar un poco de la inocencia con la que nacemos.
Continuamos a ciegas en un mundo que nos golpea, que nos traiciona y desgasta a cada paso, que nos roba las ganas, la ilusión, los sueños, que nos rodea en un mortífero abrazo de promesas y deseos que nos anclen en el aquí y en el ahora.
Quisiera vivir encerrado en una foto, en un lugar remoto, lejano, desconectado de los aterradores lazos que "mantienen" junto el veneno de nuestro mundo. Quisiera que fuera una foto extraña, en la que unos profundos ojos claros te atraviesan el alma y te transmiten en un solo segundo todas las emociones que creías ya no poder sentir, que me hiciera recuperar la fe por lo que me rodea, por todo aquello que cargamos sobre nuestros hombros. 
Quisiera vivir atrapado en otro tiempo, uno más lento, más benévolo, más generoso. Quisiera que ese tiempo sustituyera las cuatro paredes de este castillo vacío que es la vida. 
Me gustaría girar el centro de nuestro universo y en un solo movimiento encontráramos el equilibrio para continuar girando pudiendo escapar del aquí y el ahora.

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