Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

jueves, 2 de agosto de 2012

Piel.


                                                              Parece haberse detenido
pero viene el huracán, llega el torbellino
caen por todos lados
con el peso del destino.

Huyen como balas
escapan sin cesar
dejan huella, rastro,
no tienen nada que ocultar.

Vuelan libres las palabras
libres del papel,
ya no tienen cárcel,
cuerpo y piel poseen.

Caminan libres las ideas y los sueños,
tiene alma de bandido
se lo han quitado todo
pero no da todo por perdido.

En los ojos tiene un mar enfurecido
pulmones con los que gritar
que no le roben lo pensado
ni lo que le queda por pensar.

Las manos son sus armas
pero no se las pueden encadenar
ni son de carne y hueso
ni las puedes alcanzar.

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