Parece haberse detenido
pero viene el huracán, llega el torbellino
caen por todos lados
con el peso del destino.
Huyen como balas
escapan sin cesar
dejan huella, rastro,
no tienen nada que ocultar.
Vuelan libres las palabras
libres del papel,
ya no tienen cárcel,
cuerpo y piel poseen.
Caminan libres las ideas y los sueños,
tiene alma de bandido
se lo han quitado todo
pero no da todo por perdido.
En los ojos tiene un mar enfurecido
pulmones con los que gritar
que no le roben lo pensado
ni lo que le queda por pensar.
Las manos son sus armas
pero no se las pueden encadenar
ni son de carne y hueso
ni las puedes alcanzar.
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