No hay principio sin final, no hay éxito sin fracaso, no hay pena sin gloria, no hay tristeza sin euforia, luz sin oscuridad, mañana sin ayer. El mundo es un elemento neutral a gran escala, donde a cada gran horror, a cada espanto y pesadilla le corresponde su respectivo idilio, maravilla y paraíso soñado. Por mucho dolor que alberguemos dentro de nosotros, hay un remanso de paz y felicidad esperando a ser encontrado para alcanzar el equilibrio natural que tienen todas las cosas.
Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.
sábado, 23 de junio de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario