Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

domingo, 4 de marzo de 2012

Mundos

La gente te hace daño, se ríe de ti, y juega contigo. El mundo te manipula a su antojo, te engaña para que caigas en sus oscuras redes, y acabes jugando su juego sucio. La envidia y el rencor te persiguen hasta arrinconarte en un oscuro callejón sin salida. Los celos y la amargura te acuchillan por la espalda.
Cuando nos hacen daño, algo se rompe dentro de nosotros, el eje que mantiene intactos nuestros pensamientos se desequilibra, y una profunda presión se instala en nuestro pecho, haciendo que respirar, caminar, comunicar, seguir adelante y demás complicaciones derivadas de estar vivo se conviertan en un auténtico reto.
Te rindes, desplazas a un lado tu dignidad y permites que jueguen contigo, dejas que decidan por ti, que tus acciones y pensamientos queden sometidos a la merced de otra persona, bajas tus defensas y te muestras como un libro abierto, quedándote plenamente vulnerable. Dejas que jueguen contigo y te destrozan. 
Hacen resurgir de lo más profundo del olvido los fantasmas del pasado, te muerden el corazón y te arañan el alma, te arrancan tu esencia, te disparan de frente, pero te la clavan por la espalda.  Sobrevives por fuera, mueres por dentro.
Hacen surgir en tu corazón un profundo abismo, transforman tu primavera en un profundo otoño, convierten tus soleados días en tormentosas noches, tornan tus sonrisas en retorcidas muecas de cinismo. Te llevan al fondo, hasta el final de un negro agujero, te conducen a un agujero negro, hacen que simples juegos de palabras contengan la descripción de los capítulos más tristes de nuestras vidas. Se llevan una parte de nosotros, una parte que nunca volverá por si sola, a no ser que la construyamos de nuevo.
El mundo cae sobre nosotros con todo nuestro peso a veces, nos hacemos daño unos entre otros, sacamos lo peor unos de otros, y aún así, cada mañana nos levantamos, porque si nuestro mundo se acaba hoy, si se llevan en una palabra todo lo que tenemos, mañana, al levantarnos, querremos uno nuevo, lo inventaremos, y con esfuerzo, dolor y alguna que otra lágrima de nostalgia, lo construiremos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario