Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.
Sol y Luna.
Sale el sol para todos, pero no todos lo vemos de la misma manera.
Que profundo este silencio, este vacío, que grande es la desesperación, la desorientación después del desenfreno. No quiero volver a ver un nuevo amanecer hasta haber recobrado el sentido. El norte parece haberse colocado en un punto indeterminado del planeta, y mi indeterminación, confusión, duda e indecisión descolocan los restantes puntos cardinales.
Podría quedarme horas contemplando el infinito, dejando volar un tiempo que me falta, y olvidando las obligaciones que me sobran. Cuántas veces habré pensado en dejarlo todo, irme con mi nada a ningún sitio, perderme en interminables llanuras de vacío, entre el eterno candor del sueño, de la tranquilidad de no haber dejado tras de ti una vorágine de cabos sueltos.
Cada día es una nueva meta, y el solo hecho de saber que voy a despertarme mañana hace difícil el día de hoy. Quisiera ver el camino de nuevo, lo he perdido hace tiempo y cuanto mas ansío volver, más perdido me encuentro. No quiero saber que hacer en cada momento, ni hacer siempre lo correcto, ni tampoco me gustaría saber que me deparará el mañana, pero si saber que hacer en determinados momentos. Necesito un rumbo, una meta, algo por lo que merezca la pena luchar, algo que me haga ver que tanto esfuerzo sirvió para algo, que pasar tan malos momentos fue un buen precio a pagar. Lo necesito y no lo tengo, no tengo nada, y me siento más solo que nunca, encontrar el equilibrio parece hoy más un sueño de adolescencia febril que algo por lo que merezca la pena tanto dolor. El norte se vuelve a marcar en mi brújula, pero tengo la sensación de que la mía, es diferente a las demás, una sensación que me dice:
"You will be coming back, but now it's the time to fall. The time to fall alone".
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