Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Nubes


Quiero llegar al cielo, tocarlo con mis manos y de un solo soplido disipar todas las nubes que no me dejan ver el sol. La vida se ha vuelto gris, los amaneceres, las puestas de sol, las sonrisas, las miradas y el tiempo han perdido su color. Poco a poco todo lo pierde , y el horizonte se emborrona mientras los últimos granos de arena se precipitan al vacío. Se suceden los días y las noches en un crepúsculo continuo. Caminado a izquierda y derecha, un hielo oscuro lo envuelve todo y no me deja percibir absolutamente nada. Poco a poco me voy quedando vacío, obsoleto, convirtiéndome en una estatua de carbón en medio de un frenesí de miradas rotas, de pupilas resquebrajadas por el frío. Quiero abrir un hueco que deje pasar la luz, quiero recuperar el tiempo perdido, que se ha ido sin decir adiós al escaparse entre campos floridos coloreados de falso negro desolador. Podría vivir rodeado de este hielo, pero jamás me acabaría acostumbrando a la soledad, una soledad a la que la humanidad se ha condenado.El futuro ya es ahora, y el ahora ya viaja dentro de nuestra memoria mientras las agujas del reloj se enzarzan en un frenesí de pasos espontáneos que parecen premeditados. Las nubes parecen haberse petrificado y aunque dejen pasar el sol, el hielo no se derretirá puesto que se ha instalado ya dentro de nuestros corazones.

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