Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

sábado, 19 de julio de 2014

Sueño

Qué será lo que tiene el tiempo, que nos encierra a todos en una pequeña cajita. 
La lluvia golpea fuerte sobre el tejado, y como una metáfora de nosotros mismos, arrastra mi desazón en su intenso caer. No hay eclipse en mi mente, no sale el sol, no hay atardecer, no queda nada en esta habitación de mi mente, solo una llanura blanca, donde mis emociones se reúnen para colapsar en un último alarido. Es el fin, la lluvia cesa, y las paredes de la habitación se diluyen en mi mente. Mis emociones se evaporan en mi imaginación. Paz, sosiego. Despertarse.

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