Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

domingo, 21 de agosto de 2011

Frenesí.

Todo se mueve a una velocidad desconcertante, los hechos se desplazan por delante de mi consciencia escapando antes de que pueda siquiera asumirlos, percibirlos, sentirlos. Todo se desliza de mi mente, todo menos este dolor que me oprime el pecho, ese miedo a decir en alto, la verdad que ya por todos es conocida. Este dolor, este paralizante, anestesiante, permanente, lacerante, insoportable, incesante, sofocante, cargante, eterno pesar que no quiere abandonarme. 
El tiempo me ha privado una vez más de mi voluntad y me veo obligado a escoger, obligado a escoger entre dos errores distintos. Un tiempo que se precipita sobre mis espaldas, presionándome para que sea yo el propio causante de mi pena, para que tome una decisión equivocada, para que sin estar preparado una parte de mí, escondida, oculta, inmadura y temerosa tome las riendas de mi vida.
Solo desearía que estuvieras aquí, aquí para abrazarte entre las horas mientras el reloj se come un tiempo que nunca volverá. Quisiera tenerte entre mis brazos y llorar sobre tu hombro, dejar todas mis penas ahogarse en su propio mar, mientras que tu sonrisa y tu inconfundible calor me arrastra hacia la superficie. Quisiera sentir tu presencia a cada minuto, tu mano sujetando la mía, tus brazos rodear mi debilidad, tu fortaleza soportar todo este miedo que me sobra y me pesa. Te necesito y estás tan lejos, que ni siquiera alcanzo a pensarte. Te necesito aquí, a ti, que eres mi soporte, mi pilar, tú que te has convertido en los cimientos de mi vida. Te necesito porque solo tú, y nadie más que tú, puede ayudarme a salir de este agujero negro de amargura e incertidumbre. Solo tú, si me coges de la mano, me podrás ayudar a caminar, hacia uno de los errores más grandes de mi vida.

1 comentario:

  1. "Solo desearía que estuvieras aquí, aquí para abrazarte entre las horas mientras el reloj se come un tiempo que nunca volverá"
    Precioso, de verdad, precioso.

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