Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

sábado, 17 de octubre de 2009

Llueve


Puedo sentir la frustración palpitando bajo mi piel, el tiempo deslizarse entre las puntas de mis dedos, perdiendo la noción de realidad perdiéndome en angostos caminos de incertidumbre. A mi alrededor llueven abecedarios completos, palabras, tengo los pies empapados en esperanza, mientras por mi mejilla izquierda se deslizan gotas de azúcar, palabras por todas partes, delante de mi diluvian sonrisas y risas. A mi derecha cae ignorancia, llanto, sufrimiento e intransigencia, y mi mano derecha está mojada de intolerancia y racismo. Mi pelo gotea, gotea pero en silencio, no tengo ni alegría ni felicidad, tampoco tengo estrés y agobio, me falta algo. Camino bajo la lluvia, no se a donde voy, la vida se convierte en un viaje extraviado, un barco que inmerso en la niebla del invierno, ha perdido el rumbo, pero me falta la brújula, la estrella polar, me pierdo porque no tengo nada que me muestre cual es el camino correcto. De nuevo, por enésima vez, vuelvo a torcer por un estrecho callejón oscuro, sin saber a donde me puede llevar. Sigue lloviendo, una a, una be, una ce, una efe, una eme...Llueve armonía, notas, hierba, superfluo, apariencia, extranjero, relativo...llueve mucho, y aún así me faltas tú.

No hay comentarios:

Publicar un comentario