Todos tenemos en nuestro interior un poco de oscuridad, mezquindad, crueldad y cinismo que pugna por salir en todo momento. Algunos aprovechan para cebarse con sus más allegados, otros alcanzan sus metas alzándose sobre cualquier otro que las comparta, hay quienes cargan su amargura sobre hombros ajenos y también quienes apuntan con la flecha de su maldad a todo aquel que osa enfrentarse a él. Pero algunos, movidos por algún atisbo de bondad y por la poca educación que podamos haber recibido de esta pútrida y corrupta sociedad, descargamos nuestros pesares en palabras, en ciudades literarias, en mundos ficticios de prosa y verso en los cuales, sólo el ignorante, corre el peligro de perderse.

domingo, 5 de julio de 2009

Poeta


La última hoja del otoño ha caído, el sol de invierno proyecta tras los árboles, una sombra, sombra de un poeta muerto, muerto en la soledad de su alma, en la soledad de su angustia. Proyecta el rastro que deja la pena a su paso por el corazón, y mientras las hojas caen seguiré esperándote detrás de cada rincón, de cada sombra, de cada hoja caída. Se cae la última hoja, mientras el viento se lleva tu recuerdo, lastimero suena en mis oídos el ruido de la tormenta que agita el corazón. Y el invierno se llevará las hojas y también mis recuerdos y no me quedara nada más, que música de piano para acompañar mi soledad.

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